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“Mamá, ven por mí, aquí estoy”

Por:  Angélica Rodríguez Monroy

Desgraciadamente nuestros hijos son un expediente, un número más. No podía dormir, no deseaba dormir por estar al pendiente del teléfono y escuchar la voz que dijera “Mamá ven por mí, aquí estoy”

Mi nombre es Angélica Rodríguez Monroy soy mamá de Viridiana Morales Rodríguez, quien desapareció el 12 de agosto de 2012 en un poblado del Estado de México llamado San Pedro Tlanixco perteneciente al municipio de Tenango del Valle.

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Número 1, Testimonios, Testimonios

Señora, quiero su perdón

Por: Araceli Rodríguez

En memoria de Luis Ángel León Rodríguez

Cierto día de un mes de octubre, me sentí mal, un mareo sofocó mi respiración, fui al doctor. Me hizo análisis clínicos y me dijo: ¡Felicidades! Estás embarazada; me quedé pensativa, porque ya tenía a mis hijos Jovany y Martín, pero llegaba a ocupar mis entrañas un nuevo ser que le daría un cauce de responsabilidad a mi vida. También era la felicidad de que llegaba un bebé para que lo protegiera dentro de mi estómago y nada lo dañara. Fuiste creciendo en mi vientre, sentía el latido de tu corazoncito, tus movimientos como un frijolito que crecía día a día, viviste dentro de mí por nueve meses, hasta que un día llegó ese dolor que anunciaba tu arribo a este mundo.

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Número 1, Testimonios, Testimonios

La respuesta no satisface jamás la interrogante

Por: Rosa Salas

Dos de febrero de 2015, después de un día repleto de actividades de organización y familia llegó la noche. Al momento de despedirnos para que él regresara a Ayala le pedí que se quedara esa noche, que esperara a la mañana siguiente para irse con luz de día y así fue. Pasamos una noche como muchas otras en las que dos soñadores hablaban y hacían planes para un hermoso futuro juntos, lleno de amor y esperanza; con el ingrediente especial de querer hacer de sus vidas una herramienta para poner un granito de arena a la creación de un mundo diferente, un espacio mejor donde nuestras familias, donde los amigos, los conocidos y donde todos aquellos que aún no conocíamos pero que sabíamos vulnerables tuvieran la oportunidad de tener una vida digna… y entre planes y sueños él se quedó dormido, con el gesto noble, pero a la vez reflejando cansancio de haber pasado días y noches de mucho trabajo, de reuniones unas tras otras, de noches de guardia, de días de caminar y transportes con climas asoleados, con un cuerpo fuerte pero que a la vez le reclamaba el descuido de su alimentación y de su salud la cual dejaba al último por cumplir con sus tareas, y yo, iba cobrando sueño contenta de tenerlo conmigo, admirando el rostro de mi hombre noble, fuerte, que a la vez me reflejaba a un niño tan intenso en su forma de confiar, de creer y amar al mundo.

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