Estamos viviendo en una situación en la que muchos jóvenes estamos pasando momentos de crisis, por la ausencia de  condiciones y oportunidades de contar con un empleo, educación y  salud. La falta de atención a este sector se corre el riesgo de buscar la puerta fácil que es el insertarse a las filas de algún grupo criminal organizado y así tener mayor privilegio, económico, social y cultural. Lo que genera que se juegue con las dos cara de la moneda, o ellos son quienes matan o a ellos son a quien matan.

Pero para tener estos comportamientos es porque “Miles de niños, niñas y adolescentes en México, crecen en un contexto de violencia cotidiana que deja secuelas profundas e incluso termina cada año con la vida de centenares de ellos. Gran parte de esta violencia, que incluye violencia física, sexual, psicológica, discriminación y abandono”  (UNICEF en México) aunque no lo queramos ver estamos inmersos día a día en citaciones violentas principalmente en nuestras casas, si aplicamos la frase popular “los hijos son el reflejo de su casa” ¿qué nos puede esperar en la escuela, o en la calle? 

Hoy en México existen un total de 38.3 millones de jóvenes  (imjuve, 2016) de los cuales no todos piensan en darse la vida fácil, que a pesar de las condiciones  precarias en las que se viven no necesitan unirse al crimen, ni tener ninguna relación, pero por desgracia  cada vez somos menos los que buscamos abrirnos nuestras  oportunidades.

Lo que se ve constantemente es que “un joven que no trabaja, no estudia, no tiene acceso a los servicios básicos de salud y recreación a los que acceden los jóvenes integrados, ni cuenta con reconocimientos sociales de ningún tipo, transforma radicalmente su existencia a través de la violencia” (CEPAL), 2000) por qué ahora será más visible, por un nuevo status que va adquirir en su entorno social, sus conductas , sus relaciones, sus ingresos cambiaran de una forma sencilla, pero a la misma vez muy peligrosa.  Lo que nos va orillando a que las oportunidades de superación son muy escasas, y las organizaciones delictivas se aprovechan de las condiciones por la que pasan muchas personas, sin importar la edad, la clase social y el sexo.


“La pobreza parece ser un factor agravante en todo tipo de violencia, la desigualdad y la creciente polarización económica-social muestran una asociación mucho más sistemática con los niveles de violencia, principalmente entre los jóvenes.” (Ullmann & Trucco, 2015)  y es la razón más fuerte por las que se busca ingresar a las filas de los malos pasos, que intentan cubrir con una buena vida llena de lujos y poder, pero que no están ajenos a que un día todo eso se acabe, como dice una frase popular “lo que fácil llega, fácil se va”.

Vivimos en un país  con una gran diversidad de flora y fauna, tenemos playas, zonas arqueológicas, museos, una variedad gastronómica importante y entre otras cosas más, pero ¿de qué sirve esto, si vivimos en escenarios violentos? ¿Cuántos enfrentamientos hemos visto? ¿Cuántas balaceras hemos escuchado? ¿Cuantos desaparecidos hay en el país? ¿Cuántos homicidios? ¿Cuántos han sido levantados? ¿Dónde están nuestros 43 compañeros? ¿Qué paso en la masacre de Tlatlaya? son muchas cosas por las que está pasando el país, y pocos son los que empiezan hacer algo, en algunos casos somos indiferentes, y no reaccionamos al ver por lo estamos atravesando.

La violencia en nuestro estado se desato fuertemente  en el 2009 “Arturo Beltrán Leyva –El jefe de jefes, líder del cártel de los Beltrán Leyva– y tres de sus escoltas murieron durante un enfrentamiento con elementos de la Secretaría de Marina, ocurrido en el fraccionamiento Altitude de Cuernavaca, Morelos” (Rubicela Morales, 2009)  lo que trajo hacia nosotros terribles hechos de violencia, y solo por mencionar algunos:

En el 2010 “Colgados del puente en desnivel ubicado a la altura de la plaza comercial Galerías Cuernavaca, fueron encontrados los cuerpos sin vida de dos hombres con el rostro cubierto, amarrados de manos y pies. Además había un narco-mensaje dirigido a un teniente de artillería, firmado por el Cártel del Pacifico Sur (CPS)” (López, 2010)

En  el 2012 “Los cuerpos descuartizados de cuatro jóvenes estudiantes fueron encontrados la mañana del jueves en bolsas negras abandonadas frente a la discoteca Barba Azul”. (redacción, 2012)

En marzo 2016 “Cuatro personas fueron asesinadas las últimas horas en dos hechos distintos. Anoche dejaron el cuerpo decapitado de una persona en un bote de basura en la colonia San Antón de Cuernavaca, mientras que esta mañana se encontraron tres cuerpos sin vida de jóvenes en los límites del municipio de Yautepec y Tlaltizapán” (Cruz, 2016)

Esto solo es una pequeña muestra de lo que se pasando, colgados, descuartizados, levantados, desaparecidos, toque de queda y  entre otras acciones que tuvieron como resultado que la tranquilidad desapareciera en todo el estado. “las conductas delictivas además tienden a exponer a los jóvenes a situaciones de violencia que ponen en riesgo sus vidas.” (Pérez, 2014) por eso nosotros somos los más afectados no tenemos la tranquilidad de poder salir a disfrutar  de la vida social porque, no estamos ajenos a presenciar  un enfrentamiento, de ver ejecutado  o simplemente ser nosotros las víctimas.

Lo que lamentablemente sucede es que “una característica de los jóvenes que cometen delitos es su baja escolaridad  […] Por otra parte, al sólo contar con la educación secundaria, implica que han dejado el mundo escolar a edades cerca de los 15 años […]  La precariedad laboral y la falta de empleos los orilla a socializaciones que los ponen en condiciones de vulnerabilidad para que grupos delictivos organizados los conviertan en objetivo de reclutamiento.” (Pérez, 2014) Gracias a esto se van construyendo desde temprana edad jóvenes que empiezan a perder calidad humana, se empiezan a llenar de poder y sobre todo lujos forzándose a cometer actos ilícitos, o simplemente optan por trabajar como limpia parabrisas, por vender dulces o hacer algún tipo de espectáculo en los semáforos, y ya por desesperación se dedican a robar.

Dándole vuelta a la página nos encontramos con uno de los tantos casos por los que Morelos ha estado en la mira “las fosas clandestinas de Tetelcingo” que a dos años de su descubrimiento apenas hace unos meses las autoridades correspondientes exhumaron los cadáveres que se encontraban ahí.

Recapitulando un poco la historia nos remontamos “El 24 de mayo de 2013, Oliver Wenceslao Navarrete Hernández, comerciante de 31 años de edad, fue privado de su libertad por un grupo de hombres armados en la colonia Ampliación Tepepa, del Municipio de Cuautla, Morelos” (Brito, Villanueva, & Jaime, 2016)  días después fue encontrado en una barranca , pero lo más extraño del caso es que a pesar de ser reconocido por su madre y familiares ,  lo enviaron a  “ el predio El Maguey, ubicado en la comunidad de Tetelcingo, en el municipio de Cuautla, el cual funcionaba como panteón de manera ilegal, pues no contaba con una concesión para su funcionamiento y no cumplía con los requisitos de ley. En ese predio, alrededor de 150 cuerpos fueron inhumados en una fosa de 3 metros de ancho, por 6 de largo y 4 de profundidad”  (Brito, Villanueva, & Jaime, 2016)  aquí comenzó a verse todas las irregularidades y la crueldad con la que fueron tratados los cuerpos. 

Muchas de las familias  reunidas en un mismo lugar,  buscan a su víctima, se les puede notar el sufrimiento y la desesperación por el saber que están pasando, porque no saben si, su familiar está ahí debajo de ese montón de tierra, todos se unen en una misma causa, ¡Buscar justicia! y tener algún informe de lo que está pasando por que sus esperanzas están vivas, hasta el día que tengan físicamente lo que esperan desde hace días, meses y años. Cada historia de vida unas más fuertes que otras, son la muestra de los  grandes peligros que corremos todos, no importa la edad ni la condición social, lo podemos ver con los cuerpos de las 3 niñas que fueron encontradas y tratadas de una manera muy cruel.

“El 2 de junio de 2016 a las 10:32 horas, el cuerpo número 47 de la “Fosa B” ubicada en la comunidad de Tetelcingo, en Cuautla, fue hallado de forma horizontal envuelto en plástico transparente y plástico negro con tablas de triplay en la parte posterior. De acuerdo a la Fiscalía General del Estado de Morelos, se trataba de una niña de aproximadamente siete años de edad.[…]

El cuerpo número 48 de la “Fosa B” ubicada en la comunidad de Tetelcingo, en Cuautla, fue hallado de forma horizontal, envuelto en plástico transparente y plástico negro, la etiqueta azul no era legible, por fortuna, la botella de PET mantenía los datos de la carpeta de investigación y el número de expediente del Servicio Médico Forense[…]

El cuerpo número 53 de la “Fosa B” ubicada en la comunidad de Tetelcingo, en Cuautla, fue hallado de forma vertical, envuelto en plástico transparente y plástico negro, la etiqueta azul se mantuvo legible, además de la información del día del levantamiento del cuerpo, la botella de PET fue aplastada y el documento que se encontraba en su interior fue destruido.[…]” (Roberto & Nashieli, 2016)

Quienes les quitaron la vida, tuvieron un valor impresionante para tratarlas como si fueran muñecas de viejas, destruirlas, herirlas y meterlas en bolsas negras como si fueran desechos.

Solo por mencionar algunos de los indicadores de violencia encontrados en las fosas:

  • “Impacto de proyectil disparado por arma de fuego (en cráneo);
  • Lesiones producidas por armas punzocortantes en diversas partes del cuerpo;
  • Quemaduras en prendas o partes del cuerpo;
  • Cráneo ausente sin explicación forense;
  • Cráneo fragmentado o fracturado;
  • Cráneo desarticulado del resto del cuerpo;
  • Extremidades superiores y/o inferiores desarticuladas del resto del cuerpo;
  • Fracturas en diversos huesos” (Silvano, 2016)

Todo esto es una pequeña muestra de las actos tan más devastadores, que un ser humano puede causar a otro, si son inocentes o culpables, si es una venganza o no, si tenían vínculos delictivos o no, en la mayoría no lo sabemos, estos actos agarran parejo, hay que ser muy cautelosos, nosotros como jóvenes estamos en la edad que nos sentimos con la libertad de hacer lo que queremos, divertirnos, salir de noche, estar con los amigos pero desafortunadamente eso ya no es seguro, nos estamos enfrentando a otra realidad, porqué nuestra vida es un juego de azar. Lo extraño de este caso es que muchos cuerpos no contaban con averiguaciones previas, ni el motivo de su muerte,  en pocas palabras con ningún registro, teniendo en cuenta que las autoridades deben de investigar, identificar y encontrar a sus familiares, para que reclamen el cuerpo, pero algo está fallando, están violando derechos. Y mi pregunta es  ¿quizás son víctimas de desaparición?, ¿existe algún encubrimiento de delitos?

La población joven no solo de Morelos, sino de todo el país enfrenta múltiples retos para escapar de la pobreza,  del abandono escolar, la difícil inserción en alguna área laboral, los bajos salarios,  las desigualdades, y la inseguridad constituyen un reto para evitar el ingreso de los jóvenes a la  vida delictiva.

Somos el reflejo de lo que pasa en el estado, y las cosas no estan bien,  ¿ como lo reflejamos? alzando la voz, cada que nos sentimos inconformes de las muchas irregularidades por las que nos estamos enfrentando. Nuestras manifestaciones de cambio nos permiten demostrar que necesitamos un contexto en donde no debemos de tener miedo a las represarias, ni mucho menos a disfrutar de la etapa más bonita, pero a la vez peligrosa por que es cuando nos vamos perfilando hacia donde queremos ir, debemos ser jovenes que vamos contra corriente.

Bibliografía
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(2000). En D. D. CEPAL), JUVENTUD, POBLACIÓN Y DESARROLLO EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (pág. 186). Santiago, Chile.
Cruz, R. M. (29 de marzo de 2011). La jornada. Recuperado el 11 de septiembre de 2016, de http://www.jornada.unam.mx/2011/03/29/politica/018n1pol
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López, A. (10 de abril de 2010). Recuperado el 11 de septiembre de 2016, de La Unión de Morelos: https://www.launion.com.mx/morelos/justicia/noticias/2279-colgaron-de-un-puente-a-dos-ejecutados.html
Pérez, J. A. (2014). Entornos sociales y familiares generadores. En Atlas de la seguridad y violencia en Morelos (págs. 209 – 211). México: CASEDE.
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Rubicela Morales, J. A. (17 de diciembre de 2009). Recuperado el 11 de septiembre de 2016, de La Jornada: http://www.jornada.unam.mx/2009/12/17/politica/005n1pol
Silvano, C. M. (11 de septiembre de 2016). Resiliencia. Recuperado el 13 de septiembre de 2016, de http://www.revistaresiliencia.org/tetelcingo/valoracion-juridica/
(2015). En D. Ullmann, & H. Trucco, Juventud: realidades y retos para un desarrollo con igualdad. (pág. 121). Santiago: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
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