Familia Hernández.

“La ausencia lo cambia todo, el modo de sentarse frente a la mesa, la luz de la lámpara que viene de noche, el aliento y la memoria, lo cambia todo la ausencia, salvo la pregunta qué hora tras hora nos mira fijamente ¿dónde estás?”

Me llamo María Félix Torres Peralta y soy mamá de Israel Hernández Torres, quien fue secuestrado el 24 de julio de 2012 de su casa de materiales para construcción en Santa María Ahuacatitlan.

Desde que Israel desapareció, lo buscamos día tras día; al principio lo buscamos en las barrancas donde nos decían que tal vez podía estar, los vecinos nos decían de lugares donde a veces se encuentran cuerpos, nos unimos como familia e íbamos en brigadas con el apoyo de algunos vecinos a buscarlo, fuimos a las barrancas de la Barona, pues nos decía que ahí tiraban personas; fuimos a Ocotepec a Tepoztlán, con mi hijas fuimos a Tetela, arriba de las truchas, en cañadas y nunca dimos con él.

Al principio fuimos insistentes, meses, años, después de no encontrarlo se nos bajó la moral. Estábamos a punto de perder la fe, a mi esposo le dijeron que había unos huesos y vinieron los federales y le dijeron que no era de humano sino huesos de perros, eso fue lo que encontramos.

Israel Hernández Torres †

Después de que se terminó la búsqueda como brigada, nos unimos a una marcha un 10 de mayo del 2016, sin saber bien de que se trataba, fuimos, y nos metimos hasta adelante, no conocíamos a nadie, cuando terminó la marcha me preguntaron, ¿usted a quién busca?, les conté que mi hijo fue secuestrado y desparecido, una mujer de nombre Angélica nos dijo: las vamos a ayudar.

Así comenzó otra manera de buscar a Israel, después conocimos a María Concepción y Amalia, y nos hablaron del caso de Tetetelcingo.

Primero fuimos a una reunión con ellas a Derechos Humanos ahí conocimos a más familias buscando a sus hijos, nos metieron a un cuartitito y lo más curiosos fue que la presidenta Lucero nos dijo, -aquí no pueden hablar de sus casos, aquí sólo se va a hablar del caso de Oliver Wenceslao- .

En esta reunión estaban familiares de desaparecidos, estábamos ahí para presionar que se abrieran las fosas, nosotras fuimos a acompañar, nos prohibió hablar, y después uno de sus consejeros les dijo a Amalia y María que dejaran de preocuparse por lo demás, que se preocuparan nada más por Oliver y dejaran a los demás en paz; Amalia y María dijeron que no, que ellas querían saber nombre y apellido de quienes estaban ahí dentro por que seguro sus familias los estaban buscando, y ninguno de nosotros se quedó callado, defendimos y apoyamos a María y Amalia.

No pensé que Israel estuviera en Tetelcingo, cómo si vivía aquí, en Santa María, cómo iba a llegar hasta Tetelcingo.

En realidad nosotras no sabíamos casi nada sobre las Fosas de Tetelcingo, entendimos la importancia de hacer presión para que se abrieran y pudiéramos saber quiénes estaban ahí y porqué, María Concepción y Amalia nos invitaron a que nos sumáramos y que ayudáramos pues los desaparecidos son de todos, a lo mejor no encontrábamos al nuestro, pero podríamos ayudar a que alguien más encontrara a su familiar desaparecido. Y eso nos motivó.

Fuimos a ver dónde estaban, hicimos una oración ahí encima de la fosa, yo tomé un par de fotos, estábamos agarradas de las manos, y sin saber que abajo estaba Israel, este fue el primer acercamiento.

Después fuimos a una reunión a Casa Morelos, estuvimos ahí estuvimos hasta las tres de las mañana exigiéndole al Fiscal que se abrieran las fosas, que tal vez estuvieran ahí algunos familiares; él no nos hizo caso, se salió y ya no volvió.

Fue una decepción muy grande que el fiscal nos faltara así al respeto, cuando él no firmó los acuerdos, nosotras nos sentimos molestas pero no perdimos la fe, al contrario decíamos esas fosas se tienen que abrir. Primero no estaba el fiscal lo mandaron a traer, llegó tarde, y sólo decía sí, sí, se salió y se fue. Toda la gente que venían de otros estados se enojó, venían familias desde Nuevo León, Guerrero, Iguala, Estado de México. En esa reunión no nos respetaron, nos dejaron esperando en ese gran salón, estábamos escribiendo un acuerdo y no lo firmó ni lo leyó, recuerdo que había un infiltrado, entraba, veía y escuchaba y luego salía para decirle, así nos tuvieron hasta las tres de la madrugada.

Sobre la reunión que nos hace referencia la familia de Israel Hernández se pueden encontrar notas bajo la fecha de noviembre 23/2015 dónde distintos medios del Estado resaltan que:

Los funcionarios del Ejecutivo, el fiscal Javier Pérez Durón y el secretario de gobierno, Matías Quiroz Medina abandonaron el diálogo con los familiares de las víctimas aparentemente para irse a “descansar” a sus domicilios, luego de que dejaran a cargo a tres funcionarias en la mesa de discusión.

La impunidad y corrupción del Estado Mexicano ha llevado a que en muchos de los casos de desaparición sean los propios familiares quienes han tenido que asumir la búsqueda de sus seres queridos.

Fotografía de Sandía Digital

Nunca pensamos que Israel ahí estuviera primero tan lejos de casa y segundo en una fosa del Gobierno, no era posible.

Como lo secuestraron, nosotras pensamos que lo tenían encerrado o lo habían enterrado en alguna casa de seguridad, o que lo habían enterrado en el cerro en las minas de huitzilac, en los basureros de tezontle, no sé, cómo íbamos a creer que Israel estaría en una fosa de gobierno. Cómo podría estar ahí, pensamos, si lo hubiese encontrado el Gobierno nos avisaría de inmediato, pues nuestro caso ya estaba en SEIDO, una se imagina que si encuentran una pista, cotejan, revisan, pues había una investigación de años.

Conocer a raíz Tetelcingo fue impactante, enterraron o escondieron tantos cuerpos ahí, que una solo puede preguntarse para qué, qué hacen ahí, porqué los metieron a esa fosa, y si alguien los estaba buscando; entonces una de dos o el gobierno no sabe hacer su trabajo, o de qué se trata.

Yo me sentí culpable, de encontrarlo en las fosas y no vivo

“No es que perdiera la fe en encontrarlo vivo, pero se asomaba una pequeña posibilidad de al fin encontrarlo, cuando se busca y se extraña durante tanto tiempo, lo que uno desea más es responderse ¿dónde estás? .Yo me sentí culpable, de encontrarlo en las fosas y no vivo”. Dice Edith Hernández hermana de Israel, mirando a su madre mientras nos cuenta.

Me sentí culpable, a veces pienso, no sé, si hubiéramos ido cada día a la procuraduría, tal vez si hubiéramos insistido, mucha más de lo que insistimos, vigilar para ver si lo buscarán, no sé, tal vez iba a pasar lo mismo, tal vez nos darían dar vueltas y vueltas, sin que les importara nuestro dolor, nuestra incertidumbre.

Nosotras investigábamos por nuestra parte, dejamos fotos, cada vez que sabíamos que llegaba un cuerpo al SEMEFO para que pudieran si es que aparecía ahí identificarlo y regresarnos a mí hermano, nunca avisaron nada de que lo habían encontrado, pero cómo iban a saber, si ni siquiera tenían un número de folio de nuestra prueba de sangre, es decir solo nos tomaron la muestra y ni anotaron nada.

No tenían nada, no les interesaba, nadie salvo nosotras, lo estaba buscando.

Durante estos cuatros años, lo que pasaba en mi cabeza, lo que sentía día tras día y en las noches, era: ¿dónde está, cómo esta, cómo lo voy a encontrar, dónde podré buscarlo?

No podía dormir en las noches y si dormía me despertaba pensando en él, me ponía a llorar sola, mientras estaba en la casa me repetía, no puede ser, dónde está.

No se puede explicar cómo alguien que amas, desaparece así nada más, de un momento a otro.

Cuando buscamos en las brigadas la tristeza se me volvía un ratito esperanza, pensaba “a lo mejor está aquí debajo de ese montón de tierra, en esas piedras bajo esas ramas”, o cuando veía personas indigentes, lo buscaba en sus caras, como queriendo encontrar a Israel en esos rostros que veía caminando en las carreteras, a veces íbamos a la huerta y pensaba por aquí debe estar, una madre siempre piensa en sus hijos, aunque vivan con ella se preocupa, ahora imagínese no saber dónde está, es algo que no permite encontrar la paz, la tranquilidad.

El padre de Israel, también se encuentra sentado en la mesa, mueve la cabeza negativamente, e interrumpe a su mujer, nos muestra su rostro diciendo:

Pues nomas mírele su carita, cómo se la acabó la ausencia de Israel, el desvelo, la angustia, el dolor, la preocupación, es fuerte para todos pero para ella, su madre, es mucho más.

Mi madre lo encontró, ella eligió el camino de Tetelcingo.

Edith afirma: mi mamá Eligio el buen camino, todos lo buscamos de muchas formas; desde lo espiritual como mi hermano que rezaba todos los días y pedía para que regresara con nosotros, mientras que mi otro hermano preguntaba, investigaba, si alguien lo había visto, si había algún cuerpo en SEMEFO.

Mi madre eligió el camino de las fosas de Tetelcingo. Ella me guiaba, me levantaba temprano, me decía vámonos a las fosas, sin saber que Israel estaba ahí, esperándonos.

Cuando llegamos a las fosas, cuando vimos que las abrieron nos dio “gusto” pensamos seguro tarde que temprano esos cuerpos llegarán con sus familias, pensamos que al menos otras familias encontrarían a su familiar desaparecido, y sentimos un logro al abrirlas, como una tranquilidad extraña.

El apoyo de la universidad se notaba desde que una llegaba y le recibían con un café. Una sentía que no estaba sola contra el gobierno, que había un apoyo y una voz acompañándote; sólo así nos hacen caso, si somos muchas voces. Al menos volteas y al ver tantas madres y familias, sientes que vale la pena; la experiencia de ver como sacaban y sacaban cuerpos de ahí, donde nosotras semanas antes habíamos estado paradas haciendo una oración.

Fue una experiencia conmovedora, cuando sacaban un cuerpo, la gente aplaudía, le escribía recados, “bienvenido, ya llegaste”.

Aunque cuando llegamos, los policías no nos quería dejar entrar hasta que mandábamos a avisar y ya nos pasaban sino no hubiéramos podido entrar a acompañar, no hubiéramos podido estar cuando salió mi hijo, claro que en ese momento no sabíamos que era él, solo sabíamos que habían sacado el cuerpo 43. Agrega el padre de Israel.

Cada vez sentíamos, como qué se había logrado algo, es un sentimiento que no le puedo explicar, como un milagro, como dice mi hija Edith “un milagro que estaba ya ahí, aunque era un milagro amarrado porque no lo soltaban no lo dejaban venir”.

Mi hermano era un milagro amarrado que alguien no deja volver.

Yo siento que mi hermano era un milagro, pero lo tenía amarrado, escondido, enterrado, no querían dejarlo volver a su casa con nosotros, pero salió, se dejó encontrar.

Era doloroso y muy desgastante vivir sin saber dónde estaba; yo al menos no podía dormir, por las noches me levantaba y sentía ganas de salirme a buscarlo o de agarrar a las personas que una cree que le hicieron daño. Hacer algo con tus propias manos, justicia, se vive en la desesperación y en la angustia día a día.

Estábamos tan desesperados que sí pensamos en hacer eso, lo que nunca se debe hacer, justicia por nuestras propias manos; imagínese cuatro años viviendo en la desesperación, sabiendo que quienes se lo llevaron sabían que estábamos sufriendo y nos les importaba, mientras se gastaban los recursos que tardamos años en reunir para tener lo indispensable para vivir bien y que pagamos como lo pidieron y  aún así no dejaron que Israel volviera a casa.

Los presentimientos se dicen en voz baja, ninguno de nosotros tras la llamada de la maestra Teresa Ulloa quería decir en voz alta, que esa llamada implicaba, que habían encontrado a Israel.

El viernes 30 de septiembre recibimos una llamada de Liz la hermana de Jessica Cerón, diciendo solamente que la maestra Teresa Ulloa tenía algo muy importante que decirnos, si podíamos ir a su casa, porque ese día iba a llegar de la ciudad de México y quería vernos, yo le respondí que sí, ahí estaríamos: entonces yo le dije a mi mamá que nos tenían algo importante que decirnos.

En ese momento tuve el presentimiento, pero no lo decía en voz alta, nadie lo decía, cada quien nos lo reservábamos, nos callamos, pero algo se sentía en nuestras mentes.

Llegamos a México y nos dieron un tecito para calmarnos, aún no sabíamos nada, después la Maestra Tere nos comentó que le habían avisado de la PGR que uno de los cuerpos encontrados en Tetelcingo era de Israel.

No supimos cómo reaccionar, era un contraste de sentimientos alegres pero te hacia recordar que ya no iba a regresar con vida porque él era un cuerpo de los que estaba en Tetelcingo.

Encontrarlo no acabó con el dolor, si acaso nos dio un poco de paz, pero otro martirio venía en camino.

A partir de ahí empezó otro martirio, dice Don Elías papá de Israel, tardaron un mes entero para que nos entregara el cuerpo.

La maestra se comunicó con el fiscal para que nos atendiera el día lunes porque uno de los cuerpos de Tetelcingo era alguien a quien se estaba buscando, la respuesta del fiscal fue que luego hablarían, fuimos el día lunes a la fiscalía pero nos cancelaron la cita, que para el día martes regresamos con la incertidumbre de que nos recibieran. Sin embargo ese día sí nos recibieron, ahí revisamos la carpeta y en la carpeta en una de las actas decía: playera con logotipo de materiales Hernández, en ese momento le dije a la Licenciada que porqué ahora si decía materiales Hernández y cuando yo vine años atrás, no decía nada de eso en la carpeta, su respuesta fue  que era “tardado recolectar los datos”.

Solicité la carpeta de investigación y me la negaron enfrente de todos mis hermanos, entonces también nos negaron el cuerpo.

Con la argumentación de que sólo a su esposa le entregarían el cuerpo, nos negaron el cuerpo de mi hermano. Nos comunicamos con ella para que el cuerpo se lo entregaran a mis papás y ella aceptó, pero antes de ir a la fiscalía le fuimos contando conforme llegaban mis hermanos a la casa, la noticia de que Israel se encontraba en las fosas de Tetelcingo, ellos se ponían a llorar y a recordar pero también se ponían alegres, ahí nos dijeron que sólo esperaban un papel de la PGR con los resultados del ADN y las comparaciones; la Maestra se encargó de hablar para que ese trámite no fuera tan largo y fue más rápido.

Sin embargo otra de las dificultades que enfrentamos fue que teníamos que esperar la audiencia donde el juez ordenara la exhumación del cuerpo; ya nos habían dicho que el fiscal aceleraría los trámites para que la audiencia fuera los más pronto posible pero después nos llamaron y nos dijeron que la juez solicitaba una semana por problemas personales, entonces nos retrasó una semana la audiencia, el caso es que pasó otro mes.

No sabe lo largo que puede llegar a ser un mes, esperando ansiosamente ver a Israel.

Se llevó a cabo audiencia el día jueves 20 de octubre y la asesora legal de la defensa llegó tarde; la juez nos dijo “en caso de que no se presente se tendrá que posponer la audiencia” ¿Ve, un milagro amarrado?

No era posible que esto nos sucediera a nosotros, después de esperar tanto, por qué hacernos sufrir más; que por culpa de una persona de ahí mismo se cancelaran las cosas. Afortunadamente la persona llegó y la juez aceptó entregarlo en cinco días hábiles pero como era jueves, nos lo entregaron el día lunes 24 de octubre, entonces fue casi un mes de sufrimiento.

Esperamos que si hay más cuerpos identificados, los trámites sean más rápidos porque los servidores públicos son muy prepotentes; le comenté al encargado que se pusiera de acuerdo con el presidente municipal de Cuautla, para agilizar la entrega de las actas de defunción sin tanta espera, y que si no se pueden condonar como lo solicitaba la CEAV Federal, las familias las pagaran pero sin tanta espera y tanto cuestionamiento.

Yo les solicité que las personas que van a recoger sus cuerpos en las fosas, se les entreguen sin más contratiempo; los abogados de la CEAV comentaron que tendrían una reunión con el presidente municipal para que las demás familias no sufrieran lo mismo que nosotros.

No sé si lo hagan o no, esperamos que tomen conciencia y se humanicen y transformen su actitud y servicio.

Ahora que ya tenemos a Israel, que ya lo despedimos, nos sentimos un poco más tranquilas.

Con la incertidumbre, con la ausencia, la mente se vuelve pesada, anda una como con una sombra y de pronto, después de despedirlo, pude dormir; antes de eso dormía hasta que me vencía el sueño, hasta que mis ojos se cerraban de cansancio, a veces lograba dormir entrando las cinco o seis de la mañana. Ahora a las once de la noche ya estoy descansando.

La ausencia de Israel lo ensombrecía todo, los días, los negocios, la vida misma.

Hoy hasta los negocios están generando al menos para comer, antes no; mientras lo buscamos, estaba todo atascado no daba nada, era como estar salados, ensombrecidos, no sé, nada funcionaba. Toda la familia dejó de sonreír, todos mal encarados, nadie sonreí teníamos la boca seca, nadie soltaba una sonrisa, ahora de  a poco vamos aprendiendo a reír de nuevo.

Durante cuatro años ese dolor nos apretaba y nos amargaba la boca, como una manifestación del dolor, es que todos nos aguantamos mucho durante cuatro años, era difícil llorar frente a mi mamá o mis hermanos, ahora ya soltamos la risa y el llanto, ya pudimos llorar frente a todos, en familia.

Fotografía de Sandía Digital

El amor es la prórroga perpetua, 

siempre el paso siguiente, 

el otro, el otro.

Jaime Sabines, Los amorosos

Aunque encontrarlo es sólo un paso, ahora falta encontrar justicia porque no es justo que lo hayan matado por dinero, y fue por dinero (dice el padre) a mí me acaban de secuestrar y en mi rescate se fue el recurso de la familia,  cuando lo secuestraron a él, con unos sacrificios impresionantes se les dio el dinero, el trato lo hizo su esposa. Acordamos darle menos cantidad de lo que pedían, ahí estábamos con el dinero y el corazón para que nos lo regresaran pero Israel nunca regresó.

Qué más quisiéramos que hubiera regresado vivo pero ahora también sabemos que desde un principio no iba a volver vivo. Por lo menos ahora ya sabemos dónde está pero el dolor siempre va a seguir, nos va acompañar todos los días.

Queremos seguir en la lucha, pues los secuestradores y asesinos de Israel siguen afuera, matando personas.

Queremos continuar en nuestra búsqueda de justicia, pensamos que entre más sonado sea el caso, tal vez el gobierno haga algo para limpiar su imagen, y hagan lo imposible por atrapar a los responsables, porque imaginen, ¿a cuánta gente no estarán secuestrando y matando mientras siguen libres?

Que más allá de una justicia divina, también debe haber certeza de paz aquí en la tierra. Y buscar consecuencias para las autoridades responsables, imagínese, dice el padre de Israel,aún incrédulo, cuando fuimos a ver su carpeta había apenas unas dos o cuatro hojas que no decían nada que ayudara a encontrarlo, y ahora después de las fosas existen 294 hojas, ¿eso qué quiere decir por parte de gobierno?,  no le pueden hacer eso a más familias, a nosotros nos lastimaron los secuestradores llevándose a Israel y nos lastimó el gobierno cuando no hizo nada para encontrarlo.

No somos víctimas, una víctima es alguien fragmentada, al menos nosotros seriamos algo como familiares fuertes en busca de sus desaparecidos.

La palabra Victima te revictimiza, y a nosotros no nos gusta la etiqueta de victimas, nos la ponen a fuerza, no nos gusta porque se escucha como una persona débil, como una persona fragmentada, pero el camino te hace fuerte, tal vez deberían decir, familiares fuertes en búsqueda de sus desaparecidos, personas valientes buscando a sus desaparecidos, o algo así, pero no víctimas indirectas, porque somos en dado caso, víctimas directas porque vivimos cada día con eso y nosotras somos quienes buscamos y encontramos a nuestros familiares.

Nos queda el miedo, sí, pero también la certeza de saber que no estamos solos.

El sentimiento que nos queda después de todo esto, es un poco de miedo, sí, pero también sentimos un gran apoyo por parte de la universidad y de las personas que conocimos en el camino. Ya la gente verá que no estamos solos, yo creo que la universidad y las personas que nos han acompañado son unos guardaespaldas muy grandes, tal vez se den cuenta que no estamos solos, y callados no nos vamos a quedar.

Claro que vivimos con miedo, el miedo siempre estará pero sé que ya no será lo mismo pues ya estamos solos.